Los farolillos de melón vuelven a las calles de Cañada Rosal por Halloween
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La Asociación Las Crujientes ha vuelto a realizar un taller que hace que se mantenga una tradición centenaria en nuestro pueblo.
Las calles de Cañada Rosal se iluminarán esta noche con decenas de farolillos de melón, gracias a una tradición en la que han vuelto a participar vecinos del pueblo que se reunieron la tarde del 30 de octubre para elaborarlos.
La Asociación Las Crujientes realizó el Taller de Farolillos de Melón junto a las abuelas y abuelos de la Residencia de la localidad, en una cita en la que los mayores colaboraron en su realización y contaron sus vivencias de cuando eran pequeños y sacaban los farolillos de melón por las calles.
Esta noche, las niñas y niños del pueblo están invitados a visitarlos con sus disfraces de Halloween. Además de los caramelos, los pequeños podrán ver estas creaciones con las que antaño se celebraba la fiesta de Todos los Santos en la localidad.
De esta forma, tradiciones del pasado y fiestas del presente tendrán su punto de encuentro nuevamente en Cañada Rosal.
Cañada Rosal se distingue por esta y otras tradiciones. Los meloncillos se decoran siguiendo el modelo de los colonos que llegaron al pueblo fundado a mediados del XVIII.
Hasta los años 60, en Cañada Rosal, cuando se acercaba el mes de noviembre, los mayores hacían para los niños, farolillos con “meloncillos” del huerto: es decir, con aquellos frutos tardíos que eran desechados para la venta o el consumo humano.
Aunque eran designados a la alimentación de los animales, se decidió darle este original uso, que se ha podido recuperar para que conozcan esta curiosa costumbre las nuevas generaciones del municipio.
Así, todavía pervive esta tradición, ya que las mujeres recuerdan que sus madres y abuelas hacían estos farolillos para entretener a los más pequeños de la casa, quienes sacaban al anochecer sus farolillos e iluminaban las calles del pueblo.
Era una fiesta infantil y también una aportación a la comunidad pues, por aquel entonces, las calles contaban con un escaso alumbrado público.
Estas actividades permiten a los vecinos de Cañada Rosal disfrutar de una tarde-noche de Halloween de una forma única, combinando la tradición local con la diversión.


