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Maribel Escribano vuelve al pueblo en blanco y negro que dejo.

17/11/2017

Cañada Rosal nos trae una historia llena de emotividad. Estos días ha recibido la visita de la maestra Maribel Escribano, una madrileña que ejerció su profesión en el municipio carrosaleño allá por la década de los años 60 del siglo pasado. El reencuentro, 50 años después, con sus alumnas de entonces y la visión de un pueblo muy cambiado dice esta antigua maestra, que visitar Cañada Rosal de nuevo ha sido un regalo de la vida.

VISITA MAESTRA (17) Llegó con destino a Cañada Rosal un 16 de noviembre de 1964 con tan sólo 18 años y una maleta negra debajo del brazo. Dice Maribel Escribano, que la estampa que se encontró fue la de un pueblo lleno de barro en sus calles y sin servicios. Una aventura en la que encontró pobreza pero a la vez mucha bondad. Las niñas de entonces aprendían además de las clases regladas otro tipo de labores que con los años les servirían para los quehaceres de su vida doméstica. Los recuerdos han sido muy emotivos.

Este encuentro 50 años después para ella ha sido un regalo de la vida.

Para Josefina y Pepa, alumnas de aquella antigua maestra, han vivido el reencuentro con mucho sentimiento. Han sido recuerdos muy emotivos de una infancia muy especial que nunca olvidarán.

Los años han pasado y ni aquellas niñas son ya las mismas y por supuesto Cañada Rosal, ya no es aquel embarrado pueblo. Ahora todo es distinto pero con el mismo fondo ilusionante de vivir, del día a día en un municipio en constante cambio.